lunes, 13 de marzo de 2017

ANDRESITOS MALAGUEÑOS




Fue a principios de la década de los años 70 cuando se inauguró el fantástico edificio destinado a ser la sede central de mi empresa hasta su cierre, por cese de la distribución en exclusiva de los productos ocurrida a principios del año 2002.     
Ubicado en la emblemática calle Compás de la Victoria, a escasos metros de La Basilica parroquia y Real Santuario de Santa Maria de la Victoria y la Merced (sus orígenes arrancan en el año 1.484), en el céntrico barrio malagueño de los “chupi-tiras”, el barrio de la Victoria, de la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga,

Allí, en ésos dos grandes ventanales que he señalado encuadrándolos con rotulador pasé mi vida durante días, meses, años, hasta un total de 31 años, ése era mi despacho; ése lugar fue donde mis jornadas de trabajo no tenían horario, incluso ni tan siquiera festivos y mi dedicación era sumamente intensa.   

Dia a dia, año tras año me fui formando profesionalmente hasta el extremo de llegar a ser directiva durante los últimos 22 años, de ésa gran empresa distribuidora a nivel nacional, entre otros productos, de famosas y reconocidas marcas de relojes japoneses, en una época que siendo mujer era todo un logro y algo poco usual, un hecho por el que como persona, como mujer y a la vez madre trabajadora, me siento realmente muy orgullosa.

(Foto de una entrevista que me realizaron en una revista del gremio de joyeria y relojeria, principio de los años 90)

Justo al lado de nuestras oficinas, a escasos metros, se encontraba una de las cafeterías más emblemáticas de Málaga, llamada iSamoa, que los compañeros solíamos frecuentar sobre todo a la hora del desayuno, aunque siempre la conocimos por “Samoa”; un lugar que era como nuestra casa, donde nos atendían con la amabilidad y simpatía de clientes y amigos.   El dueño se llamaba Miguel Escamilla.

Miguel mantuvo junto a sus hijos y con el tiempo a la vez socios, la cafetería Samoa durante 49 años, pero sus inicios profesionales tuvieron lugar aquella añorada y recordada Cafeteria Viena del centro de la capital malagueña desaparecida como tantos y tantos grandes establecimientos.      

Siguiendo su estilo vanguardista para aquella época, inundó Málaga de barquitas de atún, cubanitos, rollitos de huevo hilado, dátiles con bacon, los canapés de lomo al ron, de salmón, de caviar y las barquitas de ensaladilla rusa, sus  medias noches y los famosísimos  andresitos…

así que dispensaba los mejores (y casi únicos canapés) que proporcionaban el éxtasis en el paladar y el asombro de los comensales, tan poco acostumbrados a tan delicados bocados, invitando a no abandonar el local hasta que el surtido de las bandejas quedaban agotadas en el mostrador.

Los archiconocidos ‘Andresitos’, preparados con pan, espárragos, jamón cocido y mahonesa por encima, así como otros muchos, su fama fueron dando la vuelta a toda la ciudad y fuera de ella. 

Miguel los preparaba con arte y esmero,  le recuerdo siempre fumando un enorme puro, mientras preparaba los canapés que servían como aperitivo y tambien vendían por encargo.

¡¡ Cuantas bodas, bautizos y grandes eventos se disfrutaron con los canapés de Samoa !!

Para saciar mi curiosidad, Mª Carmen, la hija de Miguel me explicó el origen del nombre de su aperitivo más famoso: el andresito; me contó que tenían un cliente llamado Andrés que siempre pedía, pan fino de molde, sin corteza, con jamón cocido, mayonesa y un trocito de espárrago blanco….y cada vez que llegaba, “voceaban” a la diminuta cocina, “un Andresito”….se fue popularizando de tal manera, que llegó a ser un todo un clásico y el más famoso y demandado de sus aperitivos.

Aprendí a prepararlos, siguiendo la receta de Miguel, de Samoa, de hecho fue una de los primeros aperitivos que publiqué en "Mi Cocina" virtual (éste es el enlace a la primera receta);  pero a los andresitos de hoy, de cualquier cocina o cafeteria, sigo convencida, de que le falta el que yo creía uno de sus “secretos”: las cenizas del puro habano.  

Sin ése ingrediente, quizás principal, les animo a probar éste delicioso y sencillo canapé.

Por cierto, quise saber por qué llamamos “canapé” a pequeños bocadillos o aperitivos preparados y la etimología una vez más me adentra en viajes largos como en ésta ocasión, pues la palabra canapé proviene de “mosquito”.     ¿Curioso verdad?.     La palabra “mosquito” en griego se decía “kónops”, de donde se deriva “konopéion”, que viene a significar algo así como “mosquitera”.

Y la palabra “konopéion” llegó al latín como “conope (um)”, y de ahí es de donde procede el “canapé” o sofá francés.   

¿Y no se preguntan como yo, que qué tiene que ver un sofá francés con un aperitivo de comer?   Simplemente, es una comparación entre el sofá que soporta el cuerpo con el pan que soporta una porción de comida.      El pan es el “canapé” en sí ¡¡ curioso !!

Aunque éste canapé, el andresito, no hace de "cama" en sí ya que está enrollado….como la introducción (ya me conocen, me enrollo con mis historias) que he realizado para indicarles cómo prepararlo.

¿Cómo lo hice?

Ingredientes para 6 unidades:

3 rebanadas de pan blanco sin corteza, 12 puntas de esparragos blancos en conserva, 12 lonchas de jamón cocido.

Para la mayonesa: un huevo, aceite de oliva virgen extra, sal.
Para decorar: kétchup. 

Los pasos a seguir:

Preparar la mayonesa:
Para ello, echar el huevo en un vaso de la batidora (como yo la llamo minipimer), sal al gusto y aceite de oliva virgen extra. 

Dar máxima potencia durante un minutito sin mover, para a continuación dar  movimientos suaves de arriba abajo hasta que se consiga la cremosidad necesaria.

Con un rodillo aplanar al máximo las rebanadas de pan.

Untar con la mayonesa, colocar encima una lasca de jamón cocido, para a continuación colocar las puntas de los espárragos.   

Enrollarlos con sumo cuidado, recortar si fuese necesario los bordes a fin de que estéticamente queden perfectos.   Cortar por la mitad (de un pan de molde, saco dos andresitos)

Cubrir todo el exterior con mayonesa, adornar si gustan con un poco de mayonesa y un toque de kétchup.
 ¡¡ Disfruten de éste “canapé” una genialidad de un malabueño adelantado a su época: Miguel de Samoa !!

14 comentarios:

  1. Delicioso aperitivo y muy instructiva tu historia sobre estos famosos "canapés"... por aqui son poco conocidos.
    Besitosssssssss

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  2. Como siempre es un placer venir a visitarte como me ha gustado ver esa foto de la entrevista que te hicieron sin duda eres una gran mujer en todos los sentidos de la palabra en aquellos años no era habitual ni facil que una mujer ocupase ese puesto en una gran empresa.
    Me ha encantado leerte por unos instantes me vi tomando un vino de malaga contigo en el Samoa dando cuenta de esos seguro que deliciosos canapes ,ya mismo me guardo en pendientes la receta es este andresito yo tambien lo preparare sin las cenizas del puro que como bien dices seguro que era uno de los secretos de que estuviera tan rico estaban ahumados con el aroma del puro.
    Como siempre receta y fotos del paso a paso asi como presentacion son de 20 points.
    Bicos mil wapisimaaaaaaa.

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  3. QUe maravilla de mujer eres hija!! has sido una gran profesional, eres una gran cocinera y una gran madre!! me quito el sombrero!
    tus andresitos tenía yo la impresión que ya los habia visto, no se si en facebook... o lo he soñado jajaja, sea como sea los tengo que probar porque son un bocado de escándalo
    besazos!!

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  4. Si hoy en día es complicado ser una mujer directiva en aquellos años era casi un imposible, pero está claro que tú lo vales y te merecías serlo.
    Curiosa historia, tanto lo del Andresito como de donde proviene el nombre canapé.
    Por cierto los Andresitos muy buenos, aunque los prefiero sin el puro.
    Besos.

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  5. Al verlos en Facebook crei que eran dulces, pero casi me gustaran mas asi salados, la de tapas que se pueden hacer con pan, este es toda una tentacion para la vista y el paladar, un beso

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  6. Como me gusta leerte y difrutar de todo lo que nos cuentas. Estos andresitos están de escándalo. Tengo que hacerlos para que este verano cuando venga la familia de vacaciones se los pueda hacer a ellos y quede como una reina.
    Besitos guapísima y muchas gracias por tus relatos.

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  7. Enhorabuena, no seria fácil tu tarea como directiva en aquellos años.
    Los andresitos estarán de escándalo.
    Besos

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  8. Hola, Toñi.Curioso este andresito además de tener un nombre tan evocador, deben de estar riquísimos. Los voy a preparar con mi nieto que le encanta la cocina.
    Besos, Carmina.

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  9. Yo sé otra historia de los "Andresitos", Miguel era el encargado de la Cafeteria Viena ubicada en calle Granada, antes de ser el dueño de Samoa, el hijo del dueño se llama Andrés y a mi siempre me contaron esta anecdota. No sé si será real, yo iba a esa cafeteria con mis padres y viviamos practicamente al lado.

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  10. estos andresitos están de muerte¡¡, yo los preparo desde hace años que una amiga me dio la receta pero no sabía como se llamaban, yo los llamo rollitos de esparragos.
    besos crisylaura

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  11. Seguro que están buenísimos, y más si los tomamos degustando una copa de el exquisito vino Andrésito Tinto de Málaga, de la bodega Niño De La Salina ;-)

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  12. La receta me ha gustado mucho y seguro que la haré. Pero, sin duda, lo que me ha encantado es tu manera de contar todos los detalles de este recuerdo tuyo. Me imagino lo buena profesional que habrás sido en tu empresa. Solo leer la manera en que lo explicas todo me hace pensar que todo lo haces muy bien y con total dedicación.
    Gracias por tu historia y por tu receta.

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Muchas gracias por visitar "Mi cocina", por escribir un comentario, lo cual me anima a continuar compartiendo lo que se cuecen por mis fogones y lo valoro enormemente.
Si tiene alguna duda o consulta, indiquelo, contestaré lo antes posible.

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