martes, 12 de diciembre de 2017

NUECES FRITAS CON MIEL (RECETA CHINA PERO CON SABOR A MALAGA)

La teoría de la reencarnación es el punto de partida de la historia del hombre  (Fiedrich Nietzsche, filósofo y poeta) 
La palabra “reencarnación” tiene su origen en el latín: “re” que significa “de nuevo”, e “incarnare”, que quiere decir “hacer carne”.      Las filosofías orientales (sobre todo el hinduismo y el budismo) sostienen que después de la muerte, el alma de una persona renace en otro cuerpo; por lo que lo que se ha vivido en vidas pasadas, sigue presente en cada reencarnación, en cada nueva vida, ya sea consciente o inconscientemente.  

“El cuerpo se deja atrás (se entierra o se incinera), y la mente, que nunca muere, viaja para conectarse con un nuevo cuerpo y comenzar una nueva vida. Por tanto, la muerte no es un punto final sino más bien una puerta hacia otra vida, aunque lo que pasa de una vida a la siguiente no es una identidad personal inmutable o un alma, sino más bien la corriente mental impersonal en constante cambio que transporta las huellas o impresiones kármicas de todo lo que hemos hecho en la vida. Estas impresiones determinan las experiencias que tendremos en el futuro.” (Lama Zopa Rimpoché) 


Si alguien cree en la reencarnación, en ésa filosofía que indica que el alma del ser humano o la conciencia, sobrevive la muerte y retorna para nacer en otro cuerpo físico con el propósito de crecer en conocimientos y sabiduría, si cree en vidas pasadas, seguramente podrá entenderme; estoy convencida, totalmente segura que en mis anteriores vidas, fui oriental y de ello, a mi personalmente, no me quedan dudas.

Mi vida totalmente ha estado altamente influenciada por India, Japón, China….mi personalidad, mi forma de reaccionar y de actuar incluso ante determinadas situaciones, incluso mi forma de pensar, mis aficiones, mis gustos……y por ende, también “Mi Cocina”.

La cocina oriental, después de la malagueña (todo hay que decirlo) es mi favorita, me encanta los contrastes de sabores, de texturas, las mezclas dulces-saladas-picantes; me gusta cocinar en wok y adoro los aromas de las especias.  Además, no hay que dejar atrás que la cocina oriental es saludable, fácil de preparar y que nunca “aburre”.

Mis primeros contactos con la gastronomía asiática fue concretamente en el año 1971, cuando inicié mis primeros pasos profesionales con una gran empresa cuyos propietarios eran oriundos de India y nuestros proveedores eran Japón y China…..

Con ésa base, durante el paso de los años y mi pasión por la gastronomía han ido haciéndose un gran hueco en “Mi Cocina” los platos de Orient-e, es por lo que en mi blog encontrarán de hecho recetas “orientales” 





Hoy  les presento un postre muy habitual, todo un clásico en los restaurantes chinos: nueces fritas con miel.   

Volviendo a mis gustos orientales, quizás intentando rememorar vidas pasadas, pero sin dejar atrás mi pasión por mi tierra, mi Málaga…es por lo que, como podrán imaginar, lo he preparado con productos malagueños.   Así que ésta receta tiene Sabor a Málaga. ¿Lo dudan? las nueces de Ronda, fritas con miel de Málaga, el aceite de oliva virgen extra malagueño.

¿Se animan a probarlo?

¿Cómo lo hice?

Ingredientes para dos personas:

Un vaso mediano de agua, 150 grms.de azúcar, 200 grms. de nueces (ya peladas) yo usé de Ronda (Málaga),  un vaso mediano de aceite de oliva virgen extra (usé por supuesto, malagueño) y miel (he usado miel ecológica, malagueña, de romero).

Los pasos a seguir:

En una cacerola poner el agua junto con el azúcar al fuego, remover bien y llevar a ebullición.

Cuando rompa el hervor, añadir las nueces dejándolas hervir durante cinco minutos, sin dejar de remover de vez en cuando.

Retirar del fuego y escurrirlas bien con un colador.
En otra cacerola, echar el aceite y poner el recipiente en el fuego.

Cuando esté caliente añadir las nueces, friéndolas durante unos dos minutos aproximadamente,  

hasta que estén doraditas, sin dejar de remover y con cuidado de que no se quemen (amargarían).

Sacarlas con una espumadera y dejarlas sobre papel de cocina, dejándolas escurrir.

Pasarlas a un plato a fin de que se vayan enfriando totalmente, así se irán endureciendo.  Separarlas unas de otras.

Servir en copas y regar con abundante miel….

Por cierto ¿se las imaginan sobre un brownie de chocolate? ¿o sobre unas bolas de helado? ¿y por qué no sobre un delicioso flan? ¿y qué tal quedaría sobre un esponjoso bizcocho, incluso sobre una tarta? ¿Y………? 
 

viernes, 1 de diciembre de 2017

POTAJE DE GARBANZOS Y BACALAO CON SU CABEZA DE AJOS ASADA (video de como asarla al fuego)

Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre (Jean-Jacques Rousseau, filósofo y escritor)  

Son las doce de la mañana, ando de prisa, como si llegara tarde a “Mi Cocina”; casi cada día sigo el mismo camino, las mismas calles, casi me parece reconocer cada hoja, cada fruto de los árboles que me dan sombra y dan cobijo a los pájaros que se resguardan en sus ramas.

Miro los bancos de hierro que están vacíos, no hay nadie sentado mirando hacia ése mar azul que abraza la bahía malagueña, tampoco frente a las pistas donde resuena el chocar de las pelotas sobre las raquetas de algunos jugadores de paddel.

Cruzo la calle y allí, dominando el blanco barrio de chalés y jardines, rodeado de hermosos y majestuosos árboles está el colegio.     No he llegado aún a la valla que le rodea cuando de repente suena una música que ya reconozco y se rompe el silencio sólo roto por el rumor del agua de la sencilla fuente de la plaza.

No, ya no hay silencio en mi calle, suenan las voces perfectas de los más pequeños que salen al patio del colegio a jugar, a su recreo; regalan mis oídos el enorme alboroto de sus risas, de su alegría, el griterío y también algunos lloros…..música celestial, canto a la libertad que se me antoja “chispa de la vida” cada día que paso por ésa blanca y alta pared.

Corren, juegan con dichosa despreocupación, mientras las profesoras apoyadas en la verja los observa; a su lado, asomados entre los barrotes, preciosas caritas sonrientes me miran, me dicen adiós con sus manitas algunos, otros me llaman: señora, señora nos puede dar la pelota…….la recojo de la acera y la lanzo con fuerza para que coja altura y traspase el alto vallado.      

Las profesoras me saludan, mientras charlan entre ellas y acarician a dos pequeñines que miran con lágrimas en sus ojos, quizás buscando a sus mamis en la distancia, apoyados en los barrotes del frio hierro; aunque sin quitar la vista a los demás críos que con dichosa despreocupación están inmersos en sus juegos infantiles a ésos niños que corren y disfrutan felices.

El colegio está a escasos metros de mi casa, e incluso en mi ir y venir, llegan hasta mi el cautivador bullicio que sale de los patios: risas, gritos, juegos, voces perfectas, música que alegra mis días.

Niños llenos de ilusiones, de inocencia, de curiosidad, de ganas de descubrir, ésa es la imagen que veo en ésos niños cada mañana……y me hacen pensar, que después de todo, sigo siendo aquella niña, que igual que ellos jugaba en el colegio sólo que proyectada en la mujer que soy ahora; también llena de ilusiones y ganas de reir, procurando no perder la infancia y que el tiempo, los años, no me permitan olvidar los buenos recuerdos de aquellos días de mi niñez.

Al igual que procuro no olvidar, los sabores, los aromas, los platos con los que me alimentaban mis mayores; en ésta ocasión vuelvo a publicar un potaje con bacalao,

haciendo especial énfasis en uno de los ingredientes: una cabeza de ajos asada, directamente al fuego. 

Les puedo asegurar que los ajos asados de ésta forma, le da un “toque” especial, un sabor característico al potaje en sí.

Generalmente lo suelo asar en una hornilla de gas, que tengo en mi patio trasero, una especie de cocina de verano; pero no siempre puedo salir, bien por que llueva, porque haga frio o bien porque no me apetezca, por lo que la hago directamente en la vitrocerámica….y queda exactamente igual.    Así, lo hago….
El potaje, de garbanzos, patata y bacalao.  Una delicia, una receta malagueña.
¿Cómo lo hice?

Ingredientes:

Medio kilo de garbanza, garbanzos blancos lechosos (aunque puede servir cualquier tipo de garbanzo), un tomate, medio pimiento rojo, media cebolla blanca, una cabeza de ajo, cinco granos de pimienta negra, una patata mediana, , dos hojas de laurel, sal,  una cucharada de colorante alimentario (suelo usar un sobre de El Aeroplano), tres litros de agua,  300 grms. de bacalao salado y medio vaso de aceite de oliva virgen extra (a ser posible malagueño, éstos son los que uso para las comidas y frituras).

Los pasos a seguir:

El día anterior echar los garbanzos en remojo en agua con dos cucharadas soperas de sal.

En otro recipiente, igualmente un día antes, poner el bacalao sumergido en agua.

Para preparar el potaje:

Escurrir y enjuagar bien tanto los garbanzos como el bacalao, reservar ambos.
Quitar el máximo de la piel a la cabeza de ajos y asarla directamente en el fuego (incluso si se tiene vitrocerámica).


Lavar bien el tomate y el pimiento, pelar la cebolla.

En una cacerola echar el agua e introducir el tomate, el pimiento troceado sin semillas, la cebolla, la cabeza de ajo y llevar a ebullición,

espumerear tantas veces sea necesario, dejando hervir a fuego medio hasta que la verdura esté bien cocida.

Sacar el tomate, los trozos de pimiento y la cebolla e introducirlos con un poco del caldo en el vaso de la batidora, pasando todos los ingredientes de forma que quede lo más fino posible.

 Echar la verdura pasada en un colador y añadirlo bien colado a la cacerola.

Agregar el aceite, la pimienta negra, el colorante alimentario, los garbanzos y dejar que cuezan éstos a fuego lento durante una hora aproximadamente (o hasta comprobar que los garbanzos estén al dente).

Mientras pelar y cortar la patata a cascos.   

Y cuando se compruebe la cochura de los garbanzos, añadir los trozos de patata.     Pasado unos quince minutos aproximadamente, incorporar las hojas de laurel y el bacalao cortado en trozos del tamaño de un bocado.

Rectificar de sal si fuese necesario, comprobar que las patatas están en su punto, los garbanzos tiernos, retirar del fuego y dejar reposar.

Las patatas cuajarán el caldo..

Las garbanzas quedarán tiernas y sin romperse su piel...

 Servir muy caliente.
Desearles que puedan disfrutar de un buen plato de éste potaje malagueño y que tengan un maravilloso, aunque frío, fin de semana.  

jueves, 23 de noviembre de 2017

SALMON CON LANGOSTINOS Y MEJILLONES EN CREMA DE MARISCO.

Constatar que estamos aburridos, es la mejor advertencia de que no estamos muertos porque reconocemos, tácitamente, que aquello que venimos realizando no nos satisface (Hugo Coya, periodista y escritor).

Como cada día abro mis ojos casi al amanecer y mi primer pensamiento es para los míos, para aquellos que quiero.   
Así comienza mi rutina.    Una rutina diaria que empieza abriendo ventanas, dándoles de comer a mis peces mientras que la cocina se impregna de un sabroso olor a café; preparo la mesa que se llena de color, de sabores y aromas; los anaranjados zumos, el verdor intenso de los aceites malagueños juegan con los verdes de mis manteles y servilletas, los marrones de las tostadas y el azúcar moreno se iluminan con los rayos de sol que entran por la ventana. 

Es temprano, ya comienza a hacer frío, ha entrado el otoño sin fuerza, sin lluvias, sin la intensidad que requiere ésta época del año.   Miro al cielo y está de un azul intenso, pintado con una fina línea blanca que va creciendo conforme se aleja un punto metálico en el horizonte camino de otras tierras; dentro parece que aún es verano, aunque a decir verdad, en Málaga, siempre es verano.

Escucho el trinar de los pájaros y miro que los gorriones se asoman a mi patio desde el pequeño tejado que resguarda el poyete de “mi cocina” de verano, bajan en busca de alguna migaja de pan.Miro a mi alrededor, sobre la encimera todos los cachivaches que voy acumulando jarrones llenos unos de manzanas verdes, otro de tapones de corcho; estanterías donde voy acumulando “mis pequeños tesoros” botellas de aceite de oliva virgen extra que voy coleccionando, disfrutando con sus aromas y sabores. 

Frutero y morteros que me hacen llegar sentimientos de nostalgia y recuerdos de la cocina de mi madre.     Colgados en la pared mis cuadros, verdaderas obras de arte que pinta mi suegro; sobre la cocina las repisas de madera, estanterías llenas a rebosar de tarritos con especias, otras llenos de libros de recetas de cocina.

Aquí estoy, detenida en el tiempo, en “Mi Cocina”, rememorando, dejándome llevar por mis pensamientos, abandonándome suavemente en ésa ventana a riesgo de que se asomen recuerdos de un pasado ya muy lejano, junto a mi madre, que se me antoja feliz. 
Y es en éstos momentos, pequeños instantes, en éste cálido lugar en el que el color verde predomina en cada detalle; donde soy feliz mientras se funden aromas, sabores, recuerdos y añoranzas cuando tengo la sensación a veces de que ésas personas que influyeron en mí, en mi forma de cocinar y que están ausentes, me acompañan.   

Mi dulce madre siempre está con su especial sonrisa, mirándome con ternura desde la eternidad; escucho el paso de la aguja por la ropa, el sobrehilado que hora tras hora hace mi abuela Carmen Rosa con su costura, creo escuchar a mi madrina contando sus graciosos chistes mientras mi tía Mercedes prepara su delicioso y contundente merengue.  Mi padre que silba llamándome desde la calle como hacía cuando yo era pequeña.   

No, no estoy sola los escucho, los siento, no me muevo mientras miro al cielo por la ventana de mi cocina.           De repente la voz de mi marido me llega cercana y sin poder evitarlo me inundo de alegría, no, no estoy sola, él está ahí conmigo, mi hija aún duerme en su dormitorio, suena mi móvil y es mi hijo.   No estoy sola, están todos los que quiero siempre a mi alrededor y pienso en que la vida es éste presente, el de ahora, el del día a día, el que me hace soñar, lleno de cariño, de sorpresas, de calor…..
Hoy he decidido que sea un día de fiesta, como debe ser cada día ¿por qué no? Si cada día es especial, debemos celebrar la vida.   Aunque como decía Salvador Dalí:  Creo que la vida debe ser una fiesta continua.       Y así intento y procuro que sean mis platos, alegres, coloridos, sencillos y a la vez festivo, como el de hoy, les propongo preparen éste salmón con langostinos y que sean felices.

¿Como lo hice?
Ingredientes para una persona:

Un filete de salmón (pedir al pescadero que corte el filete de salmón, quitándole la piel),

 un tomate, media cebolla blanca (tipo cebolleta), 8 mejillones cocidos y medio vaso de su caldo (EN ESTE ENLACE aquí pueden ver como prepararlos), 6 langostinos, una guindilla roja (pimiento chile pequeño), un vaso de caldo de pescado (suelo hacerlo con espinas de rosada e incluso con la piel del salmón) , un vaso de nata especial para cocinar, sal y aceite de oliva virgen extra.

Para acompañar:

Arroz cocido (arroz blanco) y eneldo fresco.

Los pasos a seguir:

Repasar con cuidado el filete de salmón comprobando que no tenga espinas; si así fuese sacarlas con unas pinzas.

Pelar los langostinos, reservando por un lado la carne y por otro la piel y las cabezas.

Quitar la piel del tomate y de la cebolla, picando ambos en trozos pequeños.

En una cacerolita echar un buen chorreón de aceite, una vez caliente, añadir los trozos de cebolla y tomate, pochándolo a fuego lento, con cuidado de que no se llegue a quemar.

Mientras, en otra cacerola poner un chorreoncito pequeño de aceite y freir las cabezas y la piel de los langostinos, de forma que queden doraditos.
Echar el vaso de caldo de pescado, el caldo de los mejillones y llevar a ebullición dejándolo cocer varios minutos. Retirar del fuego y reservar.

Una vez pochada la verdura, añadir el caldo resultante de haber cocido la piel y cabeza de los langostinos y dejar cocer a fuego medio unos cinco minutos.
Sazonar al gusto y agregar la nata.

Remover y triturar con la batidora de forma que quede lo más fina posible la salsa (si es preciso pasar por un colador para quitar los posibles grumos o pepitas de tomate que pudiera tener).  Reservar caliente.

Poner una sartén al fuego con un chorreoncito de aceite y el pimiento chile.
Una vez caliente el aceite colocar el salmón y los langostinos en ella, salar y dejar hacer primero por un lado.

Dándoles la vuelta de vez en cuando a los langostinos y una vuelta con sumo cuidado al salmón a fin de que no se rompa el filete.

 De forma que quede doradito.

Una vez hecho por ambos lados añadir la salsa y dejar reducir uno o dos minutos. Hasta conseguir la consistencia deseada.

Apartar del fuego y colocar encima los mejillones.

A la hora de emplatar, servir el arroz dándole forma con un molde, el salmón, los langostinos y los mejillones con su salsa, echando el eneldo por encima

Segurisima que éste salmón con crema, triunfa en vuestra mesa, como lo hizo en la mía.

Los frutos por ti cocinados son el alimento de ésa vida, puestos en un plato 
(Frase de nuestro gran amigo Pedro Pérez escritor, muchas veces poeta , empresario, "alma mater" y director de prestigiosas revistas de Joyeria y Relojeria del GRUPO DUPLEX  a quien le dedico la entrada de hoy en "Mi cocina" 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...