martes, 20 de junio de 2017

ENSALADILLA DE PATATAS CON MERLUZA Y GAMBAS DE MALAGA



Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.
''Mahatma Gandhi”

Un caluroso, muy caluroso día en las costas malagueñas.   Llegan las dos parejas de mediana edad, cargados con neveras, bolsas, cuatro sillas, mesa, cuatro grandes sombrillas de playa publicitarias; el lugar, una pequeña cala donde unos pocos disfrutan de la tranquilidad, del rumor de las pequeñas olas, de la brisa y de la grandiosidad de la mar.     Hay levante y el color del mar es de un celeste plateado.

Hacen equilibrios con las sombrillas, se adueñan de media playa, colocan sillas, todos los artilugios y por fin comienzan a embadurnarse de aceites y potingues; ellos sacan las cervezas, las bolsas de patatas y ellas se acercan a la orilla.    Brazos en jarra, meten el primer pie, tantean la temperatura y todo parece que las frescas olas les invita a refrescarse cuando una de ellas mira al agua y de repente, un grito de susto sale de su boca: ¡Medusas!  

Neneeeeee, hay medusas.   Grita señalando con el dedo hacia el mar.   Aquí hay otra, dice la sra justo a su lado, volviendo la cabeza sin dejar de señalar, también grita: Gordiiiiii….trae algo para sacarlas del agua.  ¿Qué llevo? No sé, vasos o la tapa de una de las neveras.   

Y ahí estaban los cuatro con un vasito, con una tapadera sacando una, dos y tres pequeñas medusas:   Entiérralas en la arena, déjala allí sobre la piedra, lejos de la orilla,  machácala con otra piedra…..daban instrucciones las féminas……

Y yo, sufriendo…..sí, sufriendo.  Sufro cuando matan las medusas y sobre todo cuando éstas son las llamadas “agua cuajá” que no hacen daño en absoluto.     Ninguna de las especies de nuestro litoral es especialmente tóxica, sí es cierto que el más mínimo roce con una de ellas es urticante, duele y mucho (doy fe), es doloroso máxime para los críos.   ¿Pero por qué matarlas, si somos los humanos los que invadimos su medio? 

                                             (Medusas del Mediterráneo)
Ningún animal mata ni hace daño por placer, menos los marinos, siempre para sobrevivir; y en el caso de las medusas ni tan siquiera lo hacen por instinto, es un encuentro….el ser humasno es el único que quiebra ésta “ley de la selva” y de la mar, que puede matar simplemente por nada, dejando atrás la presa muerta.    No es instinto de vida, sino el de muerte: el placer de ser mayor y más poderoso que el prójimo.

Y en mi enfado pienso: deberían conformarse los bañistas con quedarse bajo la sombrilla, refrescarse con precaución y reflexionar sobre las extrañas y durísimas consecuencias que acarrea el deterioro del medio ambiente marino.
 
Quizás a muchas personas les resulta difícil empatizar con los peces y otros animales marinos, dado que son físicamente muy distintos no sólo de los seres humanos, sino del resto de los animales terrestres ya sean del tamaño o la forma que sea; viven bajo el agua, no se les conoce tanto, no ven sus miradas, sus reacciones  y no se perciben sus vocalizaciones.     Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que los animales que viven en la mar tienen la capacidad de sentir dolor y placer, igual que los mamíferos, las aves, los reptiles y otros animales.

Bien es cierto que la vida y la muerte son el pan de cada día en el Universo, que todos los seres vivos nos alimentamos de otros seres, es ley de vida ésa cadena que recibe el nombre de cadena alimentaria o red trófica, pero no por ello debemos dejar de defender en gran medida, dentro de lo posible sus derechos de otros seres, la dignidad que merecen, valorar y agradecer que dan y tomamos su vida para alimentarnos sin olvidar que son seres vivos que tienen el derecho más importante de todos: el de sobrevivir.

Por cierto ¿sabían que las medusas se sitúan entre los organismos vivos más primitivos conocidos desde la era primaria. En Australia se han encontrado los ejemplares fósiles más antiguos en yacimientos que datan de más de 600 millones de años?

En Oriente es costumbre comer medusas, han sido capturadas en Asia desde hace miles de años. China fue el primer país en utilizar la medusa como alimento humano y muy pronto se le unieron otros países asiáticos; de hecho actualmente el mayor consumidor de estos productos es Japón.

Lástima que no haya costumbre de comer medusas como en Asia,  así por lo menos darían su vida para alimentarnos, como lo hacen otros animales marinos ((los atunes, los tiburones, las tortugas marinas son sus principales depredadores, los que más medusas ingieren. También los salmones y el pez espada las devoran de forma ocasional, e incluso las gaviotas suelen tenerlas en su menú diario).

Una vida vagando en la mar, arrastradas por las corrientes, alimento para otros peces y animales marinos…..vida perdida en multitud de ocasiones en vano, cuando las sacan de la mar, de su hábitat porque algunas de ellas son urticantes para los bañistas cuando tropiezan con ellas.

He buceado con medusas enormes maravillosas, he disfrutado viéndolas danzar en la mar seguidas de multitud de peces resguardándose en sus tentáculos; he pasado verdadero miedo al verme, aunque con traje de neopreno, totalmente rodeadas de medusas y me he encontrado con ellas, notando su efecto tanto en la costa mañagueña como en el Caribe, donde allí, su “picadura” son palabras mayores.    Siento por ellas admiración, pasión y mucho respeto, al igual que por todos los seres de la mar…..donde algún día me llevarán.

Sí, realmente tengo pasión por el mar, siempre la mar en mi vida…..y en “Mi Cocina” (444 recetas de pescados y mariscos lo avalan).

Hoy les animo a preparar una deliciosa "ensaladilla rusa" con gambas de Málaga y merluza de pincho, una ensaladilla de patatas, receta que a mi marido le hace recordar su más tierna infancia, los platos de su madre, mi querida suegra Paquita.

¿Cómo la hice?

Ante todo, para éste tipo de platos deben intentar que la gamba que vayan a emplear sea de la máxima calidad posible, no congelada ni arrocera (he usado gamba blanca de Málaga);

al igual que el pescado, la merluza debe, a ser posible fresca.

Tengan en cuenta que ambos son los protagonistas de la receta.

Igualmente el aceite debe ser de calidad, suelo usar de oliva virgen extra malagueño.

Al igual que los huevos, que siempre procuro que sean lo más ecológicos posible.  

Ingredientes para dos personas:

Dos patatas grandes (Patatas nuevas del Valle del Guadalhorce), 150 grms. de gambas frescas (de la Bahia de Málaga), dos rodajas de merluza, dos espinas de pescada o rosada, un huevo, medio vaso de aceite de oliva virgen extra, agua y sal.     Para decorar: atún en conserva y hojas de rúcula.

Los pasos a seguir:

Pelar las gambas y separar la carne, reservándola.

Preparar la mayonesa. ¿Cómo?...Tal y como se lo expliqué a mi hija hace unos días, cuando me preguntó por teléfono:

Mami, estoy cocinando y no nos sale una mayonesa ¿qué hago? Le dije: ve haciendo lo que te voy a ir diciendo. Echa un huevo en el vaso de la minipimer (sin la cáscara que tú eres capaz), medio vasito de aceite (del bueno, aceite de oliva, no eches de girasol), un poquito de sal (no te pases)…¿está todo?...vale, mete el brazo (el tuyo no, el de la minipimer) y a máxima potencia dale caña…mantenlo (no lo muevas), sigue, sigue, sigue….(ha cambiado el sonido, está espesando?)..ahora, despacito, con movimientos hacia arriba y hacia abajo…un minutito y listo.

Una vez hecha la mayonesa, guardarle en el frigorífico.

Mientras, en una cacerola echar el agua y ponerla en el fuego con un poco de sal, colocar un colador grande y en él poner las espinas del pescado, las cabezas y la piel de las gambas. Llevar a ebullición y dejar cocer durante unos minutos.

Retirar el colador y quitar con un cucharón la espuma del caldo.  Apartar del fuego y reservar, desechando lógicamente las espinas y las cáscaras de las gambas.

Pelar las patatas, enjuagarlas y cortarla en trocitos pequeños.

Volver a poner la cacerola en el fuego, echar las patatas y ponerlas a cocer.

Poner en otro colador los trozos de merluza y dejarlos cocer en el mismo agua que las patatas.

A continuación echar las gambas en el colador y en el agua que se están cociendo las patatas darle un hervor (no necesita más que medio minuto), incluso si el colador es pequeño hacerlo al mismo tiempo (lo hice en dos tandas).
Sacar tanto las gambas como la merluza y dejar igualmente que se vaya enfriando.

Desmenuzarlo con sumo cuidado, no deben quedar ni una espina (esto desgraciaría totalmente la receta)
 
Comprobar con un tenedor si las patatas están tiernas, si es así, retirarlas del fuego y escurrirlas bien.

Ponerlas en un plato hondo y machacándolas con un tenedor, probar de sal y rectificar si fuese necesario. 

 Añadir la merluza muy desmenuzada y las gambas enteras.

Ir echando la mayonesa y mezclando bien todos los ingredientes, dando con el tenedor a fin de que la patata y la merluza se integren por completo.

A la hora de servir la ensaladilla, realizarlo a ser posible con un molde, añadir mayonesa por encima con generosidad, colocar algunos trozos de atún y un poco de rúcula.

¡¡ Disfruten del mar, pero recuerden, por favor, cuidemos la mar……!! 

Y disfruten como no de sus maravillosos productos, los pescados y mariscos que la naturaleza, la mar, pone a nuestro alcance… ¡¡ buen provecho !!

viernes, 16 de junio de 2017

ARROZ JAZMIN CON PIÑA Y LANGOSTINOS




Aunque todo era un bullicio de idas y venidas de barcazas, de grandes barcos de cargas, de barcos de recreo llenos de pasajeros, de pequeños que surcan las aguas a golpe de remo cuyos sonidos se ahogan por el rítmico y cansino “chof chof chof” de los pequeños motores que impulsan las canoas, las llamadas “long tail boat”, las barcas de cola larga, que recorren el grandioso rio Chao Phraya, con sus características salpicaduras de agua transportando turistas, haciendo de taxis o tiendas en los famosos mercados flotantes.

La siempre vibrante Bangkok, la Ciudad de los Angeles, se mira en un espejo, el famoso rio también llamado Me Nam, Rio de los Reyes, cuyas aguas alimentan sus riberas, bañan y dan vida a sus habitantes desde hace milenios.    Aguas de color café con leche, que busca el mar entre curvas sinuosas y mil y  un canales.

Durante un día completo navegamos por sus tranquilas aguas en un hermoso barco.  A sus pies, en las dos orillas se levantan templos, edificios desafiantes, puentes, abundante vegetación y se refugian en sus humildes y endebles casas de madera millones de habitantes.

Hubo momentos en los que sentada en la proa, bajo el sol de una sombrilla, respiraba una paz infinita, era feliz, muy feliz……mientras esperaba la llegada del atardecer. 

Poco a poco, el ardiente sol que nos acompañó durante todo el trayecto, reflejaba sus rayos acariciando sus aguas, mientras nos decía adiós, un adiós lleno de color, de melancolía y regalándonos un espectáculo bellísimo.  

A la mañana siguiente, allí estábamos de nuevo, expectante, viendo salir de nuevo al astro rey iluminando nuevamente las aguas del Chao Phraya, buscando ésa atmósfera pacífica en medio de la bulliciosa Bangkok navegando y descubriendo sus canales, los llamados Klongs.

Por éstos canales de aguas mansas, Bangkok se ha ganado el nombre de “Venecia del Este”.

Ávida de descubrir sus poblados, sus paisajes, donde es habitual ver a los niños bañándose en los canales, a las mujeres lavar la ropa y atender sus casas, preparar la comida, a los hombres pescar e incluso encontrar ésos mercados flotantes llenos de aromas, frutas, flores e incluso cocinando y vendiendo comida.     

Gentes amigables y tremendamente simpáticas, el pais de las sonrisas.

Muchas, muchísimas fueron las imágenes que quedaron grabadas en mi retina, en mi memoria, en aquel primer viaje a Thailandia en el año 1.994 (Volví a revivir la experiencia una segunda vez y espero, deseo volver algún día); pero sin duda, navegar por las aguas de los ríos thailandeses fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida.

Quienes me conocen personalmente, saben que Thailandia (La Tierra de los hombres libres) quedó grabada en mi corazón…..Principio sin fin de la gran aventura de mi vida.

No sólo las vivencias, los paisajes, la historia, la cultura…..también su gastronomía me apasiona.     Su cocina, la gastronomía Thai, aunque hoy por hoy casi todos los productos se pueden encontrar, no es tan fácil poder comprar todos los ingredientes que suelen ser la base de sus platos, son muy diferentes a los nuestros, pero tenemos algo en común: el arroz.

El arroz en Thailandia es un producto básico; así como el pan para nosotros, la pasta para los italianos, el roti en India….el tailandés no puede vivir sin arroz, que acompaña a todos los platos tradicionales.

Y más concretamente el que consumen es el arroz Thai o arroz Jazmin.  El más preciado en Thailandia es el arroz Thai Hom Mali, una variedad de grano largo, muy aromático y perfumado.

Hoy por hoy, el arroz jazmin o arroz thai lo podemos comprar en cualquier supermercado y les aseguro que nunca falta en “Mi Cocina”.   Con él, he preparado ésta receta, que se puede preparar con antelación, ideal para éstos días veraniegos, para compartir, para disfrutar….para soñar.

¿Como lo hice?
Ingredientes para dos personas:

200 grms. de arroz jazmin (arroz thai), 1 piña madura, 8 langostinos, 2 huevos, una zanahoria, 50 grms de guisantes, 100 grms. de jamón cocido, sal, una cucharada pequeña de azúcar, una ramita de cilantro fresco,  aceite de oliva.   

Los pasos a seguir:

Lavar el arroz dos o tres veces con agua fría, hasta quitarle el almidón, se sabrá cuando el agua salga clara.

En una cacerola, echar agua fría, la misma proporción de agua que de arroz y cuando comience a hervir taparlo.    Cocer a fuego lento durante quince minutos aproximadamente (no obstante siempre aconsejo seguir las instrucciones del fabricante).

Apartar del fuego y escurrir el arroz, removiéndolo a fin de que quede suelto.    Echarlo en un recipiente y guardarlo en el frigorífico (éste paso se puede realizar incluso un dia antes. Se consigue con ello que los granos sean más fuertes y estén listos para soportar el calor de la sartén).

Comenzar cortando la piña por la mitad y vaciando su contenido con cuidado de no romper la corteza. 

Trocear la carne de la piña, la pulpa en dados pequeños y reservamos la corteza.

Cortar el jamón cocido en trozos pequeños y reservar.

Mientras pelar la zanahoria y cortarla en trozos pequeños.  Desgranar los guisantes si son naturales y pelar los langostinos.

En un recipiente poner a cocer la zanahoria en agua con un poco de sal,  durante cinco o seis minutos, añadir los guisantes y dejarlos cocer cinco minutos más; pasado ése tiempo añadir los langostinos darle un hervor, retirar del fuego y escurrir bien.

En un plato batir los huevos, salar al gusto.  

Poner una sartén al fuego con un chorreón de aceite de oliva y una vez caliente, echar los huevos batidos y hacer una tortilla francesa. 

Con cuidado de que no se llegue a quemar, sólo que cuaje.  

Sacarla de la sartén y cortarla en trocitos pequeños.  Reservarla con todos los ingredientes.

En la misma sartén echar el arroz cocido, la zanahoria, los guisantes, los langostinos y la piña y saltear unos segundos.     Incorporar el jamón cocido y el huevo, salar al gusto, echar el azúcar, remover bien, agregar el cilantro picado y servir dentro de la corteza de la piña.

¡¡ Buen provecho….buen fin de semana y recuerden, sigan soñando.   La vida es un sueño !!

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