miércoles, 29 de abril de 2015

ARROZ NEGRO CON CHOCOS Y LANGOSTINOS



En algún lugar hace tiempo leí que cocinar es un estado de ánimo, yo más bien diría que el ánimo, en gran medida es un ingrediente primordial de lo que se cocina que no suele indicarse cuando se escribe la receta en un libro o en un blog, al igual que la paciencia, el cariño o la ilusión.

Ánimo, ilusión, paciencia….e incluso a veces el cariño, un cúmulo de sentimientos que son ingredientes básicos a la hora de cocinar, que se pierden cuando éste hecho se vuelve rutinario, monótono, aburrido y obligatorio.

Cocinar no es siempre algo glamuroso como lo presentan en algunas películas, a no ser que se cocine por propia voluntad, como una diversión y no por obligación sin un reconocimiento de los comensales para quien se cocina.  

Si cocinar resulta tedioso y obligado, el compaginar la labor de la cocina diaria con escribir las recetas y publicar un blog de lo que cocinas puede resultar complicado, sobre todo si se realiza algún tipo de introducción.  

Hay días que quieres y no puedes, que se intenta escribir la introducción de la receta en sí pero las ideas y la inspiración no surgen, como igual puede ocurrir en la cocina; el cansancio, la falta de inspiración o energía influyen en el resultado final, ya sea del plato o del post a publicar.

Es difícil mantener el ritmo, no sólo de nuevas recetas, sin dejar atrás en ningún momento la cocina tradicional, la básica y la habitual que nunca falta en nuestras cocinas; también mantener el entusiasmo por escribir y describir, que en ocasiones sin darnos cuenta se puede ir perdiendo o se adormece, llegando a perder frescura y espontaneidad.

De vez en cuando, me suele ocurrir que me tengo que poner a pensar qué cocinar, ¡¡ quién lo diría !! toda una incongruencia cuando hay en mi blog, en Mi cocina, publicadas más de 1200 platos diferentes, al igual que me es habitual que cuando me siento a escribir me llega la impresión de que no tengo nada que contar….

Hay días que me pasan como las hojas en blanco, sin ideas o con la sensación de que ya la había escrito, como cuando sin darme cuenta vuelvo casi a repetir una misma receta ya publicada.  En cambio, hay días en que me fluyen las palabras, que se me pasan por la cabeza recuerdos o momentos que voy escribiendo en mi mente y que posteriormente no llevo a cabo, no los plasmo en el ordenador, no los escribo escribo o llego a la conclusión de que, tal vez, ahí no había un post. 

Y es que no es sólo tener la idea.  Tengo que poner orden, pensar un poco, buscar, descubrir, indagar y madurar, en gran medida también estudiar, como a mi me gusta, sobre cocina, ya sea el origen de ingredientes, de recetas o del tema que voy a escribir; lo que suelo denominar cocinar el post.

Porque realmente el post se cocina en la cabeza. Escribirlo es solo emplatar.

Y mi estilo de publicar “Mi cocina”, al igual que mi forma de cocinar, ha ido evolucionando con el tiempo, ya no es sólo hacer una foto y escribir muy escuetamente como hacer la receta; con el paso de los años intento escribir elaborando mejor mis textos, con la ilusión de que habrá personas que de verdad disfruta leyendo la introducción de mis platos y sobre todo que continúen, esperando que les guste a quienes siguen mis recetas, mis post….aunque a veces tenga la sensación de que me leen menos…..de que no lo va a leer nadie.  

Quizás aburra a quienes visitan mi cocina virtual con tanta palabrería, con mis “historietas”, mis pensamientos, pero lo que sí puedo estar segura de que si leen mi receta, si la preparan no les sobrará en el plato…..Y eso es lo que realmente me importa, por ello, si disfrutan cocinando los platos que preparo, por lo que merece la pena seguir escribiendo y publicando éste blog.

En ésta ocasión, un buen plato de arroz…..

¿Cómo lo hice?

Ingredientes para dos personas:
Cuatro chocos (jibias, chopo) medianos, dos por comensal….el tamaño de unos 10 cmts. y suelo comprarlas en el malagueño mercado de Huelin, 

 doce langostinos, cuatro puñados de arroz (aunque para éste tipo de arroces suelo utilizar redondo, he usado un arroz alargado pero nacional, no tipo oriental), el doble de volumen de agua que de arroz (suelo echar ocho cucharones) de caldo de pescado (suelo usar la espina de rosada y la piel junto con las cabezas de los langostinos), media cebolla blanca, cuatro dientes de ajo, un tomate maduro, una ramita de perejil, un sobre de tinta de calamar (lo venden en cualquier supermercado, en la sección de congelados), medio vaso de aceite de oliva virgen extra (¿han probado los aceites malagueños?, les animo a ello), sal.

Para el ali oli: 
Un diente de ajo, un huevo, medio vaso de aceite de oliva virgen extra, sal.


Los pasos a seguir:

Pelar los langostinos y reservar la carne.

En una cacerola echar un chorreoncito de aceite y sofreir las cabezas y la piel de los langostinos, removiendo, durante dos o tres minutos, añadir el agua y la espina de la rosada), llevar a ebullición, espumerear y dejar cocer unos diez minutos. Salar al gusto.

Colar el caldo, añadir la tinta de calamar y reservarlo caliente.

Mientras picar la cebolla, el ajo y el tomate (sin piel) en trozos pequeños.
En una paellera o sartén, echar el aceite, cuando éste esté caliente introducir las jibias colocándolas con la parte que tiene el jibión hacia arriba, salar al gusto y tapar (a fin de que no salten demasiado) manteniéndolas unos minutos.  

Destapar con cuidado (si es necesario retirar la sartén del fuego) y con unas pinzas retirarles el jibión, darles la vuelta dejándolas hacer unos cinco minutos, en ése intervalo, agregar los langostinos a fin de que se doren.  Pasado éste tiempo, retirar jibias y langostinos de la sartén y reservar calientes.

En el mismo recipiente (si fuese necesario añadir un poco más de aceite) sofreir a fuego lento la cebolla, el ajo y el tomate, removiendo con cuidado de que no se quemen.

Agregar el arroz al sofrito y echar el caldo dejándolo cocer a fuego fuerte quince minutos, bajando el fuego para posteriormente dejarlo cinco minutos más cociendo; en éste momento agregar los langostinos al arroz (si ven necesario añadir un poco más de caldo éste deberá estar hirviendo a fin de no cortar la cocción del arroz) y colocar encima las jibias.

Apartar del fuego, espolvorear el perejil picado, tapar (yo suelo hacerlo con papel de aluminio) y dejarlo reposar unos minutos.

Preparar el ali oli,  colocar en el vaso batidor, el huevo, un diente de ajo pelado, una pizca de sal y el aceite. Introducir el brazo del vaso batidor hasta el fondo y cuando empiece a emulsionar moverlo suavemente de arriba abajo. 



¿Verdad que merece la pena publicar un blog…aunque a veces cueste hacerlo?... Porque no soy cocinera, no soy escritora, no me siento bloguera....solo soy una persona que se ilusiona, que disfruta compartiendo sentimientos de Mi cocina.

¡¡ Buen provecho !!

lunes, 27 de abril de 2015

PASTEL MARROQUI (M´HANNCHA o Pastel que quiso ser de serpiente y no pudo ser)



Hay momentos en la vida, llenos de pequeños detalles que se instalan en esos rinconcitos de mi memoria, reviviéndolos con la misma ilusión de vez en cuando, recordando aquellos primeros días del mes de Septiembre.  Desde entonces ya ha pasado veintidós años.

Tuve la suerte de ir disfrutando viendo como los delfines jugaban con la espuma de la proa del barco con el que atravesamos el estrecho; saltaban y se cruzaban en alegre carrera, pareciendo que tenían prisa por cruzar junto con nosotros “El Estrecho”.

Nuestro destino era Tanger, tan cerca desde Andalucia como a la vez tan lejos.  Catorce kilómetros de agua separan dos costas, dos países, dos continentes, tan iguales a veces y tan diferentes al mismo tiempo.     Pero, los malagueños y los gaditanos sabemos que Marruecos está ahí, casi al alcance de la mano, como el que otea un oasis en mitad del desierto, en una lejanía casi inexplicable para quienes desde nuestras costas observamos su silueta en el horizonte los claros días de poniente.

En poco más de una hora atravesamos el estrecho y cambió para mi el mundo casi por completo. Viajar a Tánger fue una experiencia sobrecogedora, una ciudad con un contraste exultante, con su vorágine, sus olores, sus colores, sus sabores donde la luz y el blanco de la ciudad, e incluso el paisaje es casi el mismo que en Andalucia, pero el aroma cambia.

Callejeando por sus intrincadas calles, laberintos de pasadizos y plazuelas, contemplar las casas azuladas mezcladas con viejas moradas coloniales, donde iglesis y mezquitas diseminadas y unidas por la llamada al rezo, parecía que se había parado el tiempo, era como si la ciudad en sí siguiera dormida en su historia… 

Una ciudad intensa en la que el reloj corre despacio, sin prisas, donde la vida con tranquilidad, pausadamente a pesar de la algarabía de sus plazas, de sus mercados donde el aire se llena de los aromas de las especias y del intenso y dulce sabor de un té a la menta.    

Tanger, ésa ciudad  que quedó en mi memoria por muchos detalles, un traje blanco, un atardecer, música de violines, panderetas. laudes junto con el hipnotismo del retumbar de cajones y tambores, acompañando canciones de gran hermosura que llenan el alma, quizás por su parecido a la música de mi tierra.

Quedó en mi recuerdo, porque en aquel viaje del que no hice ni una sola fotografia....en mi memoria su paisajes junto con su gastronomía llena colores, olores y sabores….tan parecidos a los de mi cocina, a la cocina tradicional malagueña.

Pero fue la repostería árabe la que me cautivó con sus irresistibles dulces a base de almedras, dátiles, pistachos y frutos secos…..     
Uno de aquellos pasteles, que me llamaron la atención fue el pastel de serpiente marroquí, por su forma, su textura, crujiente, dulce, delicioso.  El llamado M´hanncha.  

Hace tiempo que quería prepararlo…..y éste fin de semana me propuse hacerlo, intentando recordar los ingredientes y comprobé que tenía prácticamente todo en mi despensa y en el frigorífico esperando un rollo de masa filo. ¡¡ Y es que cuando se me mete una idea....tengo que hacerla, sí o sí, aunque no sepa, aunque me salga no todo lo bien que debería... !!


Termino mi paseo por la orilla de la mar, llego a mi cocina y preparo un arroz en paella…¿Qué le pongo?....Uummnn. Tengo pollo, solomillo de cerdo, alcachofas, langostinos, chicharos….vale, resuelto el arroz.    ¡¡ Mi hija…!! Anda, no quiere arroz; no pasa nada, al mismo tiempo, como si de un programa de Master Chef se tratara, al mismo tiempo le hago solomillo en salsa de vino moscatel con pasas y piñones, con unas patatas fritas.

Listo el almuerzo, limpia y ordenada “Mi cocina”…..manos a la obra.  Precaliento el horno a 180º C e intento viajar a Marruecos…¿o son los sabores de mi adorado Egipto los que vienen a mi memoria?.

Saco a la encimera todos los ingredientes y con sorpresa, no es pasta filo…es “hojaldre. ¿Y ahora qué hago? ¿Doy marcha atrás y lo dejo para otro día? ¡¡ Me puede quedar un churro en vez de un pastel !!.....Pues le echo valor, pruebo y a ver qué ocurre.

Lo que siempre suelo decir: la cocina es probar, experimentar….descubrir, aprender de los fallos y errores.    Y sí, ésta receta fue toda una odisea, descubrí que el hojaldre no sirve para este pastel y que de pasta filo tendría que poner más de una si hubiese sido pasta filo en vez de hojaldre….

Ya intentaré hacerlo correctamente.   Pero mientras disfruté del resultado, me sorprendió no sólo su delicioso y dulce sabor, su textura….sino que en definitiva, estéticamente no me quedó tan mal y de sabor, delicioso, riquisimo.


Me animo a compartirlo en “Mi cocina”….¿se atreverán a probarlo?


¿Cómo lo hice?

Ingredientes:
150 grs.de mantequilla a temperatura ambiente, 150 grs. de azúcar glas, 2 huevos medianos, 150 grms. de almendras sin piel, 50 grms. de pistachos, una cucharada sopera de piñones, una cucharada sopera de uvas pasas (de la Axarquia malagueña), ralladura de medio limón, ralladura de media naranja, 3 cucharadas soperas de agua de rosas (la suelo comprar en una tienda hindú de Torremolinos), una cucharada pequeña de canela en polvo, una cucharada pequeña de ajonjolí, una cucharada pequeña de anis,  un paquete de masa de hojaldre (la próxima vez tendré que comprar como minimo unas cinco hojas de masa filo…), una cucharada de miel.

Los pasos a seguir:

Precalentar el horno a 180º C.

Moler la almendra junto con los pistachos (lo hago con el robot de la minipimer) hasta que obtenga la apariencia de harina.

Mientras en un cuenco echar la mantequilla junto con el azúcar y batir hasta que estén completamente mezclados.


Añadir los huevos uno a uno sin dejar de batir, echar el agua de rosa e ir añadiendo la almendra, la canela y los pistachos molidos.

Por último agregar la ralladura de naranja y de limón, las pasas y los piñones.

Mezclar bien todo el conjunto.

Colocar la masa de hojaldre y a lo largo del borde echar la mezcla preparada.

Enrollar la masa dándole forma alargada (hay que tener en cuenta que el pastel hay que darle forma de serpiente enrollada sobre sí misma)….pero, quien me conoce saben que no tengo mucho arte para los trabajos manuales…y así me quedó.

Con cuidado la pasé a una bandeja para hornear previamente engrasada.
Pintar el hojaldre con miel y espolvorear el sésamo y las semillas de anis por encima.
Hornear durante unos cuarenta minutos aproximadamente…..


Y ahí, casi me da un "soponcio" cuando me asomo a la ventana del horno y me doy cuenta de que se va rompiendo, que el relleno se va abriendo como si tuviese vida propia; pero observo que se va dorando y que mi cocina se llena y se impregna de esos olores que una vez más me hacen viajar en mi memoria, en mi recuerdo…..aflorando sentimientos y añoranzas.



Así que compruebo que está doradito, lo saco del horno, lo desmoldo con cuidado y por supuesto lo disfruto con un té a la menta.... 

¿Un trocito...?

viernes, 24 de abril de 2015

BIZCOCHO RELLENO DE MERMELADA DE NISPEROS DE "SAYALONGA" CON COBERTURA DE CREMA DE MANTEQUILLA




Sayalonga…… Hasta el nombre lo tiene bonito éste blanco pueblo de la axarquia malagueña, que pese a parecer tener origen andalusí, como la mayoría de los pueblos malagueños, fueron los romanos quienes le otorgaron su nombre, viene a significar “falda o túnica larga”, haciendo clara alusión a su ubicación en media ladera del valle del rio Turvilla.

Sus calles estrechas, empinadas, sus paredes blancas llenas de flores, de belleza e historia que han marcado durante siglos el paso de diferentes pueblos, desde el hombre prehistórico, del que existen algunos vestigios pasando por fenicios, romanos, árabes...

Ya los Romanos cultivaron en Sayalonga productos de huerta, aprovechando para ello la cercanía del río y su clima, empleando unas terrazas preexistentes junto al río, que tal vez fueran y son de diseño fenicio.

Los romanos dejaron de una forma fehaciente de huella, una rama de una calzada romana pasaba junto a lo que hoy se conoce como Ventorrillo de la Aljibe.    Esta calzada era la que desde Málaga iba hasta Almuñecar, atravesando el Parque Natural, la vía conocida como "Vía de Antonino”.

Vestigios árabes que también se hacen visibles en Sayalonga, donde es de reseñar el Alminar Árabe de Corumbela (pedanía de Sayalonga), construido en el Siglo XII, que está en un estado de perfecta conservación.

De Corumbela fue el Rey de Málaga Bisma I, un rey ilustrado al que siempre le gustaba estar rodeado de artistas, bajo cuyo mandato se terminó de construir la maravillosa Alcazaba de la capital malagueña.

Por las antiguas acequias árabes, discurren las aguas todo el año, al igual que en su caudaloso rio que en su correr por el valle va formando albercas naturales, con una gran vegetación de rivera; cuenta la leyenda que el Cid Campeador bebió agua en una de sus visitas por la zona, en una de sus fuentes.

Alrededor de Sayalonga se extienden cientos de hectáreas de árboles frutales y subtropicales, siendo el níspero los que dan sabor y color a la primavera malagueña.
 
De hecho, el pueblo está rodeado por miles de árboles que cada primavera dan como fruto estos nísperos, también conocidos en otras latitudes como níspolas, que son consumidos no sólo en la provincia de Málaga, sino que también son exportados a países europeos.

¿Sabían que Sayalonga es el mayor productor de nispero en Andalucia?
Nutritivo, sabroso, dulce, carnoso y muy jugoso. Son las características principales de los nísperos de Sayalonga, una fruta muy saludable que recibe su merecido tributo cada primavera desde hace cerca de cuarenta años.

El Níspero es un fruto procedente del sudeste de China. Su Introducción en Europa se produjo a finales del siglo XVIII. En España se inició su cultivo en la costa valenciana, extendiéndose durante el siglo XIX por toda la costa mediterránea hasta llegar a Sayalonga procedentes de una finca existente en Nerja. Lo trajeron a Sayalonga a la Huerta de Romero.

En nuestra localidad el primer árbol del níspero se hallaba en el “quijero” de la acequia denominada “de la Huerta Romero”. Se le conocía como “el níspero grande”. El fruto que producía era muy pequeño pero de un sabor sumamente dulce.

Bajo ese árbol nacían plantones de nísperos que se fueron transplantando por todo el río.
A pesar de provenir del mismo origen, cada nuevo níspero que se transplantaba crecía de una clase distinta pero dentro de la variedad que podemos denominar “níspero del terreno”.

En éstas fechas, entre los últimos días de Abril hasta casi mediados de Junio suelen recogerse en éste enclave  privilegiado, tropical, en éste enclave del rio Turvilla, cientos de toneladas de nísperos, éste producto malagueño.   

Cada primer domingo de mayo se desarrolle este evento popular en el que los asistentes pueden degustar la propia fruta, así como sus dos principales productos derivados, como la mermelada y un delicioso licor de ésta dorada fruta malagueña.

Desde hace un cuarto de siglo, el primer Domingo de Mayo se celebra la fiesta gastronómica del Dia del Níspero, declarada como de Singularidad Turistica Provincial y de Interés Turístico de Andalucia.

Desde éste rincón malagueño, desde Mi cocina, les animo a visitar, descubrir y a disfrutar de éste precioso lugar de la Axarquia, Sayalonga, conocer su historia, su cultura, degustar no sólo sus dulces y deliciosos nísperos, sino los productos típicos de la zona: mermelada de nísperos, licor de nísperos, aceite y como no su amplia gastronomía……

Hoy con unos nísperos de Sayalonga he preparado éste pastel…relleno de mermelada de nísperos.

¿Cómo lo he hecho?

Ingredientes para la mermelada:
250 grms.de nísperos, pelados y sin hueso, 100 grms. de azúcar, medio limón, una cucharada pequeña de café de canela molida y una cucharadita de esencia de vainilla.

Ingredientes para el bizcocho:
170 grms.de mantequilla, 140 grms.de azúcar blanca, 3 huevos, 140 grms. de harina especial para bizcochos (se encuentra en cualquier supermercado), una cucharada pequeña de levadura en polvo especial para bizcochos y un yogur blanco.

Ingredientes para la crema de mantequilla:
6 cucharadas de mantequilla ablandada (lo suelo hacer en el microondas), 150 grms. de azúcar glas y una cucharada sopera, la cáscara rallada del medio limón y media de leche entera.


Los pasos a seguir:

Preparar primero la mermelada para ello:

Pelar el limón y trocearlo (con cuidado de que no queden semillas ni trozos blancos).

En una cacerolita echar los nísperos (sin piel y lógicamente sin los huesos) troceados y a fuego lento dejar cocer durante unos diez minutos aproximadamente.

Echar el azúcar y el limón dejando cocer durante quince minutos más o menos a fuego lento, removiendo de vez en cuando hasta conseguir la consistencia de mermelada.

Agregar la canela y la vainilla y dejar otros cinco minutos.

Retirar del fuego y pasar por la minipimer de forma que quede lo más fino posible.  Reservar dejando enfriar la mermelada.

Mientras precalentar el horno a 180º C y engrasar con mantequilla un molde para hornear, forrando la base con papel especial para horno.

En un cuenco batir el azúcar junto con la mantequilla hasta que esté cremosa y blanquee.

Añadir los huevos uno a uno, sin dejar de batir.

Tamizar en el cuenco la harina junto con la levadura, removiendo continuamente.

A continuación añadir el yogur, mezclando bien todo de forma que quede la masa homogénea.

Echar la mezcla en el molde y hornear durante 40 minutos aproximadamente (va en función del horno, yo lo pongo en el centro, calor arriba y abajo).

Sacar del horno y dejar el bizcocho que se enfrie totalmente.  

Preparar la crema de mantequilla.

Batir la mantequilla con el azúcar, la ralladura de limón y la leche hasta que la mezcla quede cremosa.

Para montar el pastel:

Cortarlo por la mitad, quedarán dos trozos.  Untar la mermelada de nísperos en la base del bizcocho, 


taparlo con la otra mitad y untar con generosidad la crema de mantequilla por el exterior…..

Y a disfrutarlo......

Y mi consejo de hoy:  No se pierdan el próximo Domingo, 3 de Mayo la XXXI “Dia del Nispero en Sayalonga”….disfruten de Málaga, disfruten de la Axarquia.



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